La Liga de las mujeres extraordinarias

Son madres, entradas en los 40 y lucen cuerpos perfectos, esculpidos con mimo en agotadoras sesiones con su personal trainner . Practican el último grito en yoga y sus neveras están pobladas por alimentos ecológicos cultivados por fornidos granjeros con manos de pianista. No beben. No prueban los hidratos de carbono y, peor aún, no dejan que su hijos lo hagan no vaya a ser que les gusten. Marcan tableta y sus glúteos desafían a la gravedad cuál trasero de stripper veinteañera. Nunca se acuestan sin desmaquillarse, ni sin aplicarse ese tratamiento de belleza de última generación que, además de milagroso, cuesta lo que la compra mensual de una familia media. Así son ellas. Así son las mujeres extraordinarias que los medios nos ponen como ejemplo a nosotras, pobres madres terrenales, que compramos en el ‘súper’ productos de marca blanca y atiborramos a nuestros vástagos de macarrones. Pobres madres terrenales que buscamos en el photoshop y el bisturí una explicación lógica a tanta diferencia entre unos senos, lo suyos, sin rastro de embarazos, y los nuestros.

Pobres madres terrenales que, a falta de medios, tiramos de ingenio. Que corremos en el parque y subimos las escaleras del metro andando para invertir el dinero del gimnasio en comprar cuentos de Spiderman a nuestros hijos. Que mezclamos el aceite de Rosa Mosqueta con el de almendras para fabricar nuestro elixir de juventud y que usamos bikinis con relleno para aminorar los estragos de la lactancia. Pobres madres terrenales ojerosas, reales como la vida misma, surcadas por las estrías y con las arrugas de expresión cada día más marcadas por reír a carcajadas ante las ocurrencias de nuestros vástagos.

Madres a las que se nos ponen los pelos como escarpias al ver como se anuncian en televisión inocuos polvos mágicos que neutralizan el nocivo efecto de un inofensivo trozo de tarta al que dos amigas observan como si de un amenazante misil coreano se tratara. Y todo ello, en horario infantil, para uso y disfrute de unas adolescentes, en pleno ataque de inseguridad, que todavía no aciertan a entender que la mujer de verdad es su madre, la de las caderas anchas, y no la maciza que desfila con alas de angelito.

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2 comentarios en “La Liga de las mujeres extraordinarias

  1. Yo vivo en la esquizofrenia de sufrir por intentar ser unos días la del anuncio (eficaz e hipermotivada) y otros coger el camino de la aceptación sin tristeza, de disfrutar de la realidad.
    En realidad, en el fondo se que algun día logragé ser una de esas supermadres, ahora estoy sólo en tránsito desperdiciando cada día de mi vida en busca de algo extraordinario que lo haga cambiar todo…
    Cada día me gusta más tu blog.
    Abrazos

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