Glúteos de acero sin moverse del sitio

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Funciona. Doy fe. El entrenamiento integral que ha diseñado Iván Perujo con su máquina E Fit logra tonificar músculos de cuya existencia ni siquiera conocía. Mi escepticismo inicial de deportista activa ante estos métodos que catalogaba para setas se vino abajo nada más empezar. Más agotada y sudorosa que tras una de mis habituales sesiones en movimiento, la combinación de electrodos y sencillos ejercicios en el sitio –bajo la tutela de un personal trainner especializado-se tradujo en un trabajo eficaz de glúteos, abdomen y pectoral. Tan eficaz como que, 48 horas después, apenas… ¡podía moverme de las agujetas!

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Cómo no perder tu grasa abdominal…

Borra tus arrugas en dos semanas. Extermina tu celulitis sin moverte del sofá. Marca abdominales mientras duermes. Densifica tu cabello a golpe de spray. Gana dos tallas de sujetador sin pasar por el quirófano. Tonifica tus glúteos mientras ves la penúltima serie de culto… Observamos con ternura como nuestros hijos creen sin fisuras nuestros relatos de reyes magos y ratoncitos pérez desde nuestro supuesto escepticismo adulto sin darnos cuenta de que, a nosotros, cada día nos la meten doblada. Sin pararnos a pensar que a ellos, al menos, les excusa su bendita inocencia infantil pero que a nosotros no hay quién nos justifique. Ni tampoco quién explique qué extraño mecanismo cerebral se activa para convencernos de que ese gel frío que untamos con devoción en nuestras cartucheras arrasará la grasa para dejarnos clavaditas a la modelo de 18 años que lo anuncia.

Pues no. Aromático, refrescante y colorido, el gel se colará por cada uno de nuestros poros. Probablemente, nos dejará la piel suave. Más atractiva. Pero la grasa seguirá allí. Inamovible. Desafiante. Rebelde. Nuestra fe se dará de bruces contra la fría realidad de la ciencia. Una vez más. Así que mientras los sesudos organismos reguladores europeos se esfuerzan por acabar con la publicidad engañosa que tan bien le sienta a nuestros receptivos cerebros y tan mal a nuestras cuentas corrientes, yo, LA VITALISTA (o Vita-listilla, según se mire), seguiré con mis recetas para sentirse mejor de verdad. Las que funcionan. Y mi espejo pondré por testigo de que lo hacen. ¿Las de hoy?

  • Borrad de vuestra mente los iconos de belleza, las mujeres de portada. Esas NO SOMOS NOSOTRAS.
  • Quereros. Encontrad en cada supuesto defecto, el encanto de la imperfección.
  • No os empeñéis en empezar dietas absurdas o agotadoras sesiones de gimnasio que terminaréis aborreciendo. Marcaros metas realistas. Buscad el ejercicio que os gusta. ¡Disfrutad!
  • La química ayuda, pero no obra milagros.
  • Pisad fuerte. Siempre las habrás más guapas, más jóvenes… Más… Pero nosotras estamos en el mejor momento de nuestra vida: AHORA.
  • Reid. Que, al llegar a la madurez, las arrugas que surquen nuestro rostro sean el rastro de nuestras carcajadas.

Continuará…

Pd: de acuerdo. He tardado 43 años en darme cuenta. ¡Nunca es tarde! 😉

¡Olvida las dietas y muévete!

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¡Olvida las dietas y muévete!

A Kathrine Switzer no la para nadie. No lo lograron en 1967, cuando se convirtió en la primera mujer que corrió un maratón, el de Boston, y mucho menos iba a hacerlo la edad. A sus 66 espléndidos años, la atleta estadounidense enarbola la bandera del movimiento contra la pandemia de obesidad que asola a la población occidental. “¡No se trata de ponerse a dieta, sino de moverse!”, exclama.

Sin miedo se llega más lejos…

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Aquella mañana de 1967, Kathrine Switzer salió de su residencia de estudiantes sin saber que, al regresar, ya nunca sería la misma. Hacía frío. Nevaba. Por eso, en lugar de lucir los pantalones cortos con lo que solía entrenar, decidió no quitarse el chándal. Camuflada bajo la amplitud de su atuendo deportivo, la joven de 20 años pasó desapercibida en la línea de salida. Nadie se percató de, entre todos los participantes del Maratón de Boston, se había ‘colado’ una mujer. Nadie hasta que un juez la descubrió y, lleno de ira, se lanzó sobre ella para intentar echarla de la carrera. No lo logró. Y, luciendo su mítico dorsal 261, Kathrine se convirtió, aquel gélido día, en la primera mujer en correr un maratón, rompiendo todos los tabúes y prohibiciones. No se le cayó el útero. Ni le salió bigote. Marcó un hito en la Historia del atletismo y el inicio de una trayectoria vital marcada por la superación.

Hoy a sus 66 años, sigue corriendo. Conserva, en sus chispeantes ojos azules, la ilusión por el deporte de aquella joven veinteñera. Y un cuerpo ágil y esbelto. Sin cirugías, sin dietas, sin bótox. Ella es la prueba andante de que..

  • No tenemos nada qué temer…
  • Si se quiere, se puede…
  • Somos más fuertes de lo que pensamos…
  • Siempre hay tiempo para cuidarse y nunca es demasiado tarde para empezar…
  • Se puede envejecer sin perder jamás el espíritu que nos dio alas en nuestra juventud…

Los sueños se pueden alcanzar…