La ‘Operación Bikini’ que nunca falla

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No hay quien lo pare. El mecanismo es siempre el mismo: sale el primer rayo de sol primaveral y florecen cual almendros los regímenes milagrosos. Agazapados bajo su confortable cobijo invernal, los michelines no estorban hasta que el taladro -coñazo- de la Operación Bikini irrumpe en nuestras vidas en forma de celebrity para recordarnos que, en un plis plas, dejaremos al descubierto nuestras carnes morenas en todo su esplendor. Y, entonces, azotadas por el ametrallador –coñazo- de los medios y su incesante desfile de cuerpos perfectos, nos quitaremos el pan, la cerveza, los hidratos… Googelearemos desesperadas en busca de la penúltima dieta milagro de Caritina. Y romperemos la hucha para comprarnos esos ungüentos anticelulíticos que tan eficazmente moldean los perfectos traseros de las modelos veinteñeras que los anuncian. Y todo con mucha, mucha fe. Con una fe ciega en que la química y las penurias alimenticias nos esculpirán el cuerpo cuando lo que realmente necesitamos es que nos esculpan la cabeza.  

Que, de una vez por todas, tomemos conciencia de que la Operación que nos ha de importar no es la Bikini, sino la Sentirme Bien. La Operación de cuidarnos todo el año y no sólo cuando aceche la pasarela estival. De comer bien y de todo. Y… ¡hacer ejercicio! Para ello, @pau_inspirafit, @carolaprato y yo os proponemos un plan: queremos ser vuestras ángeles de la guarda deportivas. Estamos dispuestas a conseguir que os empecéis a mover sin sufrir… Más bien todo lo contrario… ¡Disfrutando!
Queremos poneros en forma pero no para lucir tipo en verano, sino para que estrenéis nuevos hábitos más saludables. Para que os sintáis mejor, más ágiles y vitales. Sin proponeros metas inalcanzables o rutinas imposibles. Pequeños gestos pueden convertirse en grandes pasos hacia una vida más energética. ¿Os apuntáis? Nuestra primera cita será el próximo 16 de marzo, a las 11 am, en el Ángel Caído de El Retiro. Venid vestidas con ropa cómoda. Y con muchas ganas de pasarlo bien. ¡Os esperamos!

Más información: http://inspirafit.org/2014/02/26/ven-a-entrenar-y-conviertete-en-un-sports-angel/ 

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¿Nos movemos o qué?

Que no. Que así no vamos a ninguna parte. Que gastándonos el sueldo del mes en cremas milagro, polvos mágicos y tratamientos estéticos no lograremos ponernos como la Mcpherson (sigo prestándome al reto de demostrar que ninguno de esos ungüentos funciona). Que el cuerpo 10 no existe. Que lo único que nos hace tener un buen cuerpo, me refiero a uno sano y ágil, es un cerebro bien amueblado a prueba de bombardeos publicitarios estacionales. Que el cuerpo perfecto no se corresponde con el 90 (más bien 120 siliconado)-60-90 de las revistas, sino con unos análisis de sangre sin flechitas en rojo.

Porque, aunque la operación bikini mediática nos siga dando el coñazo con sus ridículas recomendaciones, yo no cejaré en mi empeño de lograr que los míos muevan el trasero. Que no sea tan vaga. Que esos 70% y 49% de setas femeninas y masculinas patrias, respectivamente, se enteren de una vez por todas de que hay que cuidarse. Que eso de intentar perder esos kilos de más a fuerza de geles fríos y dietas de celebridades, en lugar de currárselo día a día con una dieta sana y ejercicio, ya no cuela. Que lo importante no es marcar tableta, sino mantener una carrocería digna que nos duré lo máximo posible.

Y doy fe de que, poco a poco, voy haciendo mella en las conciencias de mi gente. Porque, aunque parezca mentira, esta humilde ventana a la que me asomo cuando mis hijos me lo permiten, tiene sus seguidores y, cada vez que uno me cuenta que se ha comprado unas zapatillas o ha empezado a nadar, doy palmas con las orejas. Sé que no es fácil. Todos estamos agobiados y cansados. El trabajo, la familia, la casa… El día, por mucho que lo estiremos, tiene 24 horas y hallar un resquicio para hacer deporte no es una tarea sencilla. Pero debemos de encontrarlo. ¡Cueste lo que cueste! ¿Verdad, Luisito? Blanca, Mila y Paz ya lo han hecho. A Arancha la tengo ‘a punto de caramelo’. Y todas están mucho más guapas, luminosas y, sobre todo, de mucho mejor humor. 

Así que, en lugar de ir a la parafarmacia a gastar la pasta que no tenemos en el último anticelulítico, invito a mis cofrades, como diría el gran Rafa Lomana, a calzarse las zapatillas y a trotar cual gacelillas urbanas por esos caminos de tierra de alguno de nuestros parques. Con la música bien alta y, a ser posible, con Bruce o los Rolling como banda sonora. O a Melendi, si es necesario… A ver si, entre todos, mejoramos esas patéticas estadísticas de práctica deportiva en España. Y dejamos las setas para cocinarlas con jamón.

Pd: a veces, más es menos. Os paso un enlace del NYT. Curiosamente, esta misma rutina, brevísima, es la que hago yo cada mañana desde hace años… ¿Por qué no lo intentáis? http://well.blogs.nytimes.com/2013/05/09/the-scientific-7-minute-workout/?smid=tw-share

S.O.S.:’Operación bikini’

No puedo con la ‘operación bikini’. El empacho de píldoras y cremas chupagrasas me produce desazón. No soporto los consejos de las famosas para tener un cuerpo 10. Me repele el diccionario de dietas, de la Dunkan a la del tomate. Y me cuesta entender por qué damos tanta bola a semejante colección de simplezas primaverales. No comprendo por qué nadie grita a los cuatro vientos que la ‘operación bikini’ es una sandez; que lo suyo es abonarse de por vida a la ‘operación pantalón’, por llamarlo de otra manera igualmente estúpida. Porque matarse a hacer abdominales y alimentarse de proteínas durante dos meses para lucir tipín a lo Pepit@ Piscinas suena ya un pelín desfasado. Por mucho que los celebrities de turno nos lo envuelva para regalo, ya no cuela. Ellos, y nosotros, sabemos que sus torsos de porcelana no se esculpen en un día. Tampoco, mientras duermen. Que por mucho que nos untemos con ungüentos milagrosos, la ilusión no es suficiente si la química no acompaña. Y la química, con perdón, no obra milagros.

Lo digo porque yo misma lo experimente en mis carnes cuando era más joven y crédula. Porque yo también fui una veinteañera atrapada por el influjo de esos especiales culos que preparan las revistas femeninas para cultivar la envidia de mujeres y la lascivia de los varones. Con la misma fuerza que creía la historia de amor de Juan Carlos y Sofía o la inocencia de Armstrong, creí en las cremas anticelulíticas y, a mi espejo pongo por testigo de que ninguna me funcionó (aviso a fabricantes: acepto el reto de probar si alguna lo hace y narrarlo en primera persona). Lo único que se redujeron fueron mis ahorros de estudiante con empleos temporales, pero mis cartucheras permanecieron incorruptibles.

La edad me enseñó que no hay peor tejido adiposo que el que se instala en las neuronas. Y que el secreto no es quitarse el pan y embadurnarte en geles fríos mientras te tragas la programación íntegra de la tarde-noche en la televisión, picoteando biscotes integrales, un mes antes de sacar el bañador del armario. La meta no es estar como la Paltrow o Cameron Diaz –Hugh Jackman, en el caso de vosotros- porque, aunque nos las sigan metiendo por los ojos como ejemplos a seguir, toda esa colección de macizos y tías buenas no juegan en nuestra liga. Sus entrenadores personales, sus nutricionistas y sus cirujanos, tampoco. El objetivo es sentirse bien, ágil y, ante todo, feliz. Así que, aunque los medios de comunicación nos sigan dando el coñazo con modelos inalcanzables, yo seguiré clamando en mi desierto de humilde bloguera por esa gente corriente que come bien –y de todo-, hace deporte con regularidad y no se obsesiona con esos cánones de belleza irreales con los que nos bombardean.